
Una noche, cuando había ido a la cama, me desperté al oír un ruido, por lo que miré hacia la puerta de mi habitación (que estaba abierta) y vi una figura oscura (que se fue delineado con la luz que provenía del baño) que me miraba con unos diabólicos ojos rojos.
En un primer momento pensé que era mi madre, a la que había llamado múltiples veces, cada vez más fuerte. En la tercera vez que la llamé, esos ojos rojos no se movieron por lo que me puse frenético y grité con todas mis fuerzas llamando a mi mamá al tiempo que me escondía debajo de mis sábanas.
Luego descubrí que mi madre estaba en la sala de estar y que se había dormido hacía un largo rato por lo que se había despertado por mis gritos, tras lo cual vino corriendo hacia mi habitación. Cuando miré nuevamente hacia el lugar, la figura negra se había ido y yo no lo he vuelto a ver desde entonces. Pero supongo que con sólo mirarme ya estaba amenazándome con hacerme daño en un momento dado.
Pero mi madre me dice que en esta casa habia fallecido un dueño anterior a la casa.
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