
Esta leyenda aconteció en la capital de Argentina, Buenos Aires cuando a mediados del siglo pasado arribó un circo proveniente de Rumania y con ellos un enano de nombre Belek.
Esta persona además de padecer enanismo era muy llamativa porque tenía la piel muy blanca, no se lo veía comer ni beber en público y sus hábitos eran mayoritariamente nocturnos.
Al poco tiempo de la llegada del circo comenzaron a desaparecer de la zona perros y gatos callejeros y nadie sospechaba nada hasta que el dueño del circo Boris , junto con dos personas descubrieron con horror que Belek estaba succionando del cuello a un gato en medio de la noche.
Inmediatamente fue expulsado de la troupe y no se volvió a saber de él hasta que en la zona del Bajo Flores otra vez comenzaron desaparecer los animales callejeros. Decididos a atrapar al vampiro, los vecinos del lugar idearon una trampa pero nunca cayó en ella. Por casualidad un grupo de obreros estaba realizando la demolición de una casa cuando se derrumbó un muro de una vivienda lindante y allí descubrieron los cadáveres de decenas de gatos y perros. Habían hallado el escondite de Belek.
Lamentablemente nunca pudieron hallarlo aunque se dice que vive en el cementerio de Flores y que cada tanto vuelve a sus fechorías matando animales o incluso alguna persona…
Que miedo no te fies de los circos estranjeros.
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